QUÉ DICE REALMENTE LA SENTENCIA DE LA MANADA


En qué se basa el voto particular para pedir la absolución y la sentencia para condenar por abusos y no por agresión sexual, así como las graves consecuencias de todo lo sucedido.


Tras una noche de celebraciones multitudinarias en las fiestas de la ciudad, a primeras horas de la mañana una mujer joven se encontraba llorando en la calle. Fue asistida por miembros de la policía, a los que les contó que acababa de sufrir una agresión sexual por parte de cinco jóvenes. Éstos fueron detenidos casi de inmediato. Los presuntos autores tenían grabaciones en sus teléfonos móviles de lo sucedido. Se produjo la lógica conmoción social y revuelo mediático ante la gravedad de los hechos.

¿Han de ser condenados los denunciados? Aquellos que piensen que sí, se equivocan. El caso sobre la supuesta violación múltiple dio un giro total cuando la titular del Juzgado de Instrucción archivó la causa al entender que no hubo agresión sexual y que la relación fue consentida.

Los hechos tuvieron lugar el 17 de agosto de 2014 en Málaga. Con posterioridad, la presunta víctima reconoció que los hechos denunciados no eran ciertos.

En el caso bautizado por los medios como “La Manada”, la defensa sostiene que los hechos en realidad ocurrieron de modo similar. El fiscal y las demás acusaciones mantienen que se produjo una agresión sexual múltiple.

En un voto particular de uno de los tres magistrados se argumenta que no se ha practicado prueba suficiente para declarar probados los hechos imputados. El voto particular es muy extenso y realiza un análisis pormenorizado de las pruebas, fundamentalmente las declaraciones y las grabaciones de cámaras de las calles por las que transitaron.

De manera resumida, sus argumentos son los siguientes. Las cámaras muestran una plaza en la que grupos de jóvenes hablan de manera distendida, entre otros la denunciante, que estaba sola en un banco, y el grupo de acusados, con los que entabla conversación. Uno de los acusados señala en una dirección y todos ellos -la denunciante y los acusados- caminan en ese sentido. Las grabaciones les muestran caminando por varias calles y se acredita por las declaraciones de los intervinientes y un testigo que paran en un hotel y alguno de los acusados pide una habitación “para follar” (sic). El magistrado considera que si la denunciante había oído parte de dicha conversación, también tuvo que oír dicha manifestación.

Al no conseguir su propósito, siguen caminando. Uno de los acusados aprovecha que una persona entra en un portal para acceder al interior antes de que se cierre la puerta. Es reconocido por la denunciante que los demás estaban en la puerta, ella misma besándose con uno de los acusados. Finalmente entran todos al portal. Las acusaciones sostienen que allí tuvieron lugar actos sexuales no consentidos por la denunciante. El magistrado en su voto particular no lo considera probado. Además de que en su opinión los hechos anteriores sugieren una acción consentida, dicha apariencia se ve acrecentada por las grabaciones -parciales- de lo ocurrido. Hace además hincapié el magistrado en un aspecto relevante: aprecia contradicciones entre lo denunciado inicialmente y lo declarado en el acto del juicio; preguntada sobre dichas contradicciones en el acto del juicio, la denunciante respondió en varias ocasiones “no recuerdo”.

Con dichos argumentos resumidos, el magistrado declara que no se ha practicado prueba suficiente para considerar probados los hechos de la acusación.

Los otros dos magistrados de manera igualmente extensa y pormenorizada recogen una argumentación en un sentido totalmente distinto al voto particular. Consideran que las posibles contradicciones entre la denuncia inicial y lo declarado en el juicio oral no son muy importantes, y que las respuestas de “no recuerdo” se deben al shock derivado de una situación tan traumática como la sufrida. Respecto al intento de la reserva de habitación en el hotel, argumentan que la denunciante permaneció fuera y no la oyó. En cuanto a las grabaciones -parciales- de los hechos, no consideran que sean indicativas de una relación consentida, sino de estar sometida a la voluntad de los acusados.

En definitiva, en la sentencia se da credibilidad a lo manifestado por la denunciante frente a lo manifestado por los acusados y se les condena a nueve años de prisión.

Un aspecto que ha levantado mucha controversia es la calificación de los hechos como abuso sexual y no como agresión.

El Código penal considera que hay delito de agresión sexual cuando existe violencia o intimidación. Y define el abuso sexual en aquellos casos en los que los autores se valen de “una situación de superioridad manifiesta que coarte la libertad de la víctima”.

El Tribunal considera que no se ha probado el uso de violencia que implica una agresión real como golpes, empujones o desgarros. Tampoco considera probada la intimidación consistente en la amenaza o el anuncio de un mal grave, futuro y verosímil. Los magistrados en la sentencia declaran que los acusados de modo voluntario generaron una situación de superioridad sobre la denunciante y por ello cometieron un delito de abuso sexual.

Puede llamar la atención que atentar contra la libertad sexual de una persona tenga distintas penas según se use violencia o intimidación o se abuse de una situación de superioridad, pero es lo que dispone la ley, viéndose los magistrados obligados a discernir entre unos supuestos y otros.

Hay que resaltar que en los hechos probados y reconocidos por los acusados se describen también actos como quitarle el móvil a la denunciante, grabar los hechos del portal y enviar mensajes por whatsapp como “follándonos a una los cinco” y “puta pasada de viaje” que constituyen un comportamiento despreciable que repugna a cualquier persona. Pero lo que se enjuicia es si hay pruebas suficientes para condenar por abuso o agresión sexual.

La sentencia es sin duda controvertida. Tras una dedicación de cientos de horas y un estudio pormenorizado, un magistrado considera que no se ha probado el delito contra la libertad sexual, dos magistrados consideran que se ha probado un abuso sexual y el fiscal considera que hay una agresión sexual.

¿Cuál de ellos tienen razón?

Tres magistrados y un fiscal, todos de amplia trayectoria, que han estudiado con imparcialidad el asunto y han visto todas las pruebas, no se ponen de acuerdo. Difícilmente podremos los demás dar una opinión más cualificada.

Por ello la ley articula un sistema de recursos. El fiscal y las partes interpondrán sus recursos y será un tribunal superior tras analizar todos los argumentos el que resuelva.

¿Por qué la polémica entonces? ¿Por qué las manifestaciones y amenazas a los magistrados? ¿Por qué los medios y los políticos critican la sentencia y nadie la explica?

Desgraciadamente en este asunto los medios han dado poca información y mucha opinión que no se sostiene en hechos concretos. Por otra parte, en las redes sociales es fácil opinar y calificar lo que en el fondo se ignora. Todos lo hacemos constantemente. Damos a un me gusta o hacemos un comentario sobre temas de los que no tenemos más que un conocimiento superficial. Más grave es que dichas manifestaciones las realicen políticos a los que se les supone una cierta mesura y conocimiento de los hechos.

Aquí ha fallado también la política de comunicación del Consejo General del Poder Judicial, que en este caso no ha existido. Es necesario que alguien con conocimientos jurídicos explique a los ciudadanos y a los medios de comunicación qué dice realmente una sentencia tan relevante.

Las críticas han dado lugar a amenazas y las manifestaciones públicas a actos coactivos. Se ha llegado a pedir la inhabilitación de los miembros del tribunal.

Como consecuencia de todo esto queda seriamente dañada la independencia judicial. Ésta se basa en que el juez resuelve viendo las pruebas y aplicando las leyes sin que tenga ningún interés en el resultado. Difícilmente será ajeno al resultado del juicio un juez que sabe de antemano que si resuelve en un sentido será aplaudido y si resuelve en otro será insultado.

Amable lector que has llegado hasta aquí y te doy las gracias por ello, permíteme plantearte dos preguntas. Si algún día te ves envuelto en un juicio: ¿Querrás tener un juez que si falla a tu favor va a ser insultado y perseguido? ¿Te parecería eso un juicio justo?