TOGAS EN EL ARMARIO

Artículo publicado en El Español. El autor, Luis Cáceres Ruiz, explica el procedimiento de la Justicia española y defiende que el Ejecutivo deja a los magistrados desprovistos de recursos para poder dictar sentencias.


Cada vez que un juez celebra juicios, al finalizar cuelga la toga en un armario que tiene en su despacho. Una toga que, por cierto, se paga de su bolsillo. Como si un médico de la sanidad pública se tuviera que pagar la bata blanca.

Un juez suele celebrar tres, cuatro, cinco o más juicios en una mañana. Los juicios terminan, a veces tarde, pero el trabajo no. Las sentencias hay que dictarlas. En cada resolución judicial hay que dar respuesta razonada a todas las peticiones. Un policía para detener a alguien le dirá: "queda usted detenido". Pero para hacer lo mismo un juez tendrá que dictar un extenso auto explicando por qué se detiene a esa persona. Una sentencia tarda muchos más en dictarse de lo que dura el juicio.

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