La abdicación del Rey

La abdicación del Rey tan sólo tiene en la actualidad esta escueta regulación en el artículo 57.5 de la Constitución española:

Las abdicaciones y renuncias y cualquier duda de hecho o de derecho que ocurra en el orden de sucesión a la Corona se resolverán por una ley orgánica.

La Constitución en los supuestos de abdicación no establece una sucesión automática como ocurre en el caso del fallecimiento del Rey, en el apartado primero del mismo artículo 57:

La Corona de España es hereditaria en los sucesores de S. M. Don Juan Carlos I de Borbón, legítimo heredero de la dinastía histórica. La sucesión en el trono seguirá el orden regular de primogenitura y representación, siendo preferida siempre la línea anterior a las posteriores; en la misma línea, el grado más próximo al más remoto; en el mismo grado, el varón a la mujer, y en el mismo sexo, la persona de más edad a la de menos.

La no aplicación automática de la sucesión en caso de abdicación, como sí ocurre en los casos de fallecimiento, tiene su razón de ser en que la renuncia sea clara e inequívoca, más que ratificada, constatada su validez por las Cortes Generales. Es impensable que las Cortes no ratificasen una abdicación, salvo que se dictaminara que el Rey no ha actuado libremente.

Por tanto, no habrá discusión sobre la pertinencia o no de la abdicación. Tan sólo constatar con la debida solemnidad que se ha producido la abdicación del Rey, su voluntad libre e inequívoca de dejar de serlo.

Una vez aprobada la Ley Orgánica de Abdicación y publicada en el BOE, el Rey será  proclamado ante las Cortes Generales, prestará juramento de desempeñar fielmente sus funciones, guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes y respetar los derechos de los ciudadanos y de las Comunidades Autónomas (artículo 61.1 de la Constitución).

Al haber un nuevo Rey -Felipe VI-, Juan Carlos I dejará de serlo, y no podrá utilizar el título de Rey, reservado expresamente al Jefe del Estado (artículo 56.2). En cuanto a los títulos nobiliarios el nuevo Rey podrá utilizar los que correspondan a la Corona, por lo que nada impide que Juan Carlos I los utilice, siempre que lo autorice Felipe VI.

Respecto a su estatuto personal, el ordenamiento jurídico español no dispone nada. Aunque puede deducirse su inviolabilidad como Jefe del Estado por sus actos como Rey y los realizados durante su reinado, pero no los posteriores, los realizados una vez que deje de ser Rey.

Tampoco existe ninguna disposición respecto a asignación económica. Caso de tenerla debería asignársela el nuevo Rey, dentro de los presupuestos de la Casa Real.

¿Veremos a Juan Carlos I saliendo de la Zarzuela? Lógicamente así será, por ser éste el Palacio donde vive la Familia Real.

Aunque existen varias abdicaciones en la historia de España (Carlos IV, Amadeo I, Isabel II, Alfonso XIII, la renuncia de don Juan), las únicas verdaderamente libres y no impuestas por las circunstancias, se reducen a dos: la fallida de Felipe V, que volvió al Trono tras la prematura muerte del heredero, Luis I, y la Carlos I en Felipe II.